Mucha gente descubre que su web no es suya el día que quiere cambiar de proveedor. El dominio está a nombre de la agencia, el código vive en un servidor ajeno y el acceso que tiene es un usuario que no puede tocar nada importante. Esta guía explica cómo comprobarlo y qué exigir.
Las tres cosas que hay que mirar
- El dominio: quién figura como titular en el registro, no quién lo gestiona.
- El alojamiento: a nombre de quién llega la factura del servidor.
- Los accesos: si eres administrador o un usuario con permisos recortados.
Cómo comprobar el dominio en dos minutos
Consulta el registro público del dominio con una búsqueda WHOIS. Verás la fecha de alta, la de caducidad y el registrador. El titular suele aparecer oculto por protección de datos, así que si no lo tienes claro pide a tu proveedor una captura del panel donde figure tu nombre como titular, o el código de autorización para transferirlo.
Si te niegan el código de autorización del dominio, ese dominio no es tuyo en la práctica, aunque lo hayas pagado tú.
Qué es normal y qué no
Es normal que tu proveedor gestione la parte técnica: para eso le contratas. Lo que no es normal es que esa gestión te ate. Un proveedor puede administrar tus cuentas sin ser el titular de ellas, igual que un gestor lleva tus impuestos sin ser el dueño de tu empresa. Así es como lo hacemos nosotros: la web es tuya desde el primer día y el mantenimiento es opcional.
Qué pedir antes de firmar
- Que el dominio y el alojamiento se contraten a tu nombre siempre que el proveedor lo permita.
- Un documento de entrega con los accesos y qué pasa a depender de ti.
- Confirmación de que el mantenimiento es opcional y de que la web sigue publicada si lo cancelas.
- Que puedas llevarte el proyecto a otro proveedor sin penalización.
Son cuatro preguntas incómodas de hacer y muy baratas comparadas con el coste de rehacer una web desde cero porque no podías recuperar la anterior.